HISTORIA DE SAN JUAN DEL RIO
Época prehispánica
En lo que ahora ocupa la superficie municipal de San Juan
del Río, en la orilla del río que lleva el mismo nombre, se han encontrado
vestigios de la antigua cultura Otomí con ascendencia de Chupícuaro, legados
que indican que la zona fue habitada hacia el año 400 a.C. Los antiguos
pobladores eran recolectores sedentarios; portadores de una cultura y forma de
vida compleja. Se considera como una de las organizaciones sociales más
antiguas del altiplano mexicano. La cultura Otomí aportó avances muy
importantes, sobre todo en el cultivo del maíz, frijol, calabaza y maguey. Los
otomíes, después de tener grandes avances en la agricultura, se agruparon en la
región en torno al cerro Techimacit (hoy Barrio de la cruz); en la cañada que
forma el lecho del río; construyeron sus casas formando el poblado que llamaron
Ixtachichimecapan, que significa tierra de Chichimecas blancos, y cuyo cacique
era Mexici quien posteriormente recibió el nombre cristiano de Juan.
Fundación
San Juan del Río se fundó como villa de indios el día 24 de junio
de 1531 (aunque para algunos autores, como Agustín Ruiz Olloqui la fecha
verdadera de la fundación es el 24 de junio de 1526, la cual aparece en un
documento de la colonia que trata sobre un asunto de aguas y que actualmente
permanece en el Archivo Histórico Municipal), y fue denominada así por ser ese
día la festividad de San Juan Bautista, y por quedar a orillas de un caudaloso
río, se le aplicó también el "del Río". Cabe señalar que es alrededor
de esta fecha que se celebra anualmente la feria de la ciudad, en la que tienen
lugar corridas de toros, juegos mecánicos, conciertos y demás eventos
culturales.
San Juan del Río marcaba, junto con Santiago de Querétaro,
una frontera de salvaguarda durante la confrontación entre los grupos
chichimecas llamados bárbaros y el expansionismo virreinal; tiempo más
adelante, ambas ciudades fueron el punto intermedio entre fundos mineros de
Zacatecas y San Luis Potosí con la Ciudad de México.
Época colonial
Una vez fundada la villa y dada por conquistada pacíficamente,
se comenzó la labor organizativa y de edificación; se erigió la primera capilla
del pueblo construida por los religiosos franciscanos y se realizó el trazado
de las calles principales «sobre una área de 2 500 varas cuadradas de buena
tierra y suave pendiente». El Pueblo de San Juan del Río, cabecera de su
Feligresía y de la Jurisdicción, está fundado en una ladera que mira al Norte y
Poniente que remata en un valle quebrado insensiblemente, que está cercado por
todas partes de cerros y lomas.
La labor constructiva durante el siglo XVI, se restringió al
ámbito de la organización de la villa y a resolver ciertos problemas
inmediatos. Uno de los primeros elementos urbanos de uso comunitario fue la
construcción del puente sobre el río San Juan, que durante la época de lluvias
prácticamente dejaba incomunicada a la población. Este asunto afectaba tanto a
la población sanjuanense como a los intereses del gobierno virreinal,
principalmente por ser lugar de tránsito y descanso de los constantes viajeros
con cargamentos de plata, que venían del Norte con rumbo a la Ciudad de México.
El puente que alivió el problema es atribuido a Fray Sebastián de Aparicio y se
construyó en el año de 1561 (hoy avenida Benito Juárez, frente al panteón
municipal). Dado que el tránsito por el puente además de ser pesado era
constante, en 1621 tuvo que ser reconstruido. Miguel Hidalgo pasó por este
puente.
Siglo XVIII
Av. Juárez y Portal del Diezmo que data de mediados del
siglo XVIII.
A principios del siglo XVIII, a instancias del gobierno
virreinal se volvió a reconstruir, teniendo como resultado un puente mucho más
sólido y vistoso que los dos anteriores: construido sobre cinco arcos y placas
de cantera que a la fecha se mantienen vigentes. Este puente se concluyó el 23
de enero de 1722 gobernando el duque de Linares.
Además de este relevante elemento urbano, empezaron a ganar
terreno las iglesias, templos y conventos con su respectiva influencia
ideológica. El antiguo casco urbano de San Juan del Río es similar al de
Querétaro, en el cual quedaron incluidos dos tipos de trazado, la traza
irregular que se supone fue la zona indígena antigua en donde se edificó el
templo para indígenas del Calvario (llamado así por la sinuosidad y pendiente
del terreno en donde se encuentra enclavado). El otro trazado de calles
coincide con la práctica española de ese entonces «a cordel», cuyo elemento
urbano y de unión era el templo para españoles de San Juan Bautista. A ambos
edificios se les anexaron camposantos, del primero todavía se conserva el
nombre original de Santa Veracruz. En 1670 se formalizó la primera escuela de
letras para niñas, recibiendo el nombre de «Beaterio de Nuestra Señora de los
Dolores», fundado por las Hermanas Terceras de la Orden de San Francisco, mismo
que en el año de 1683 fue reorganizado por el venerable dray Antonio Margil de
Jesús, de quien se cuenta una interesante leyenda. En 1672, se fundó el
Hospital y Convento de San Juan de Dios, para la atención de los enfermos que
había en la ciudad y los visitantes que se detenían a su paso, hoy este
edificio es ocupado dignamente por la Universidad Autónoma de Querétaro. En
1693 se inició la construcción de una nueva iglesia parroquial, misma que fue
consagrada el 25 de julio de 1729 y dedicada al santo patrón de la ciudad, san
Juan Bautista. Por esas mismas fechas se concluyó la construcción del templo y
convento de Santo Domingo; el mencionado convento se localiza en la calle
principal de San Juan del Río, por la entrada del camino real (en el hoy cruce
de las avenidas Juárez y Zaragoza). Su fachada es de cantera, adornada con tres
escudos: La Merced, San Francisco y Santo Domingo.
Hacienda Galindo
En el día 3 de abril de 1847, y en el marco de la guerra
entre México y los Estados Unidos, el gobierno del Estado otorgó a la entonces
Villa de San Juan del Río el título de ciudad. Hacia 1855, la industria y el
comercio tuvieron un importante impulso. Entre los establecimientos y empresas
más relevantes de la época se contaban: barberías, carpinterías, coheterías,
curtidurías, fábricas de cerveza, herrerías, molinos de trigo, pailas de jabón,
trapiches de algodón, panaderías, platerías, talleres de pintura, sastrerías,
sombrererías, talabarterías, telares de lana y manta, talleres de rebozos,
zapaterías y fusterías.
En 1863, Benito Juárez, en su huida a San Luis Potosí,
pernoctó en San Juan del Río y, en 1867, Maximiliano de Habsburgo lanzó en esta
ciudad una de sus últimas proclamas, en la cual exhortaba a la población a
defender "la Independencia y el orden interior del país".
Posteriormente, en el cerro de las Campanas de la ciudad de Querétaro era
fusilado junto a los generales Miramón y Mejía.
Época contemporánea
En la última década del siglo xix San Juan del Río participó
del desarrollo ferroviario al tenderse la vía del Ferrocarril Nacional Mexicano
y, años más tarde, al asentarse en esta ciudad la "Casa Redonda" para
la reparación de máquinas de vapor.
Durante el período 1960-1970, San Juan del Río inició su
transformación urbana, económica y social del fuerte impulso dado al proceso
industrializador, comercial y de comunicaciones; factores que han colocado
actualmente a este municipio como el segundo en importancia en el Estado de
Querétaro.
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